Dos jornadas para celebrar la Festividad de San Blas


  • Zalamea celebrará el lunes 3 de febrero la Festividad del Día de San Blas, una romería de invierno en la que los zalameños se desplazan a la ermita del santo, ubicada a unos dos kilómetros del casco urbano, junto al antiguo camino que comunicaba la villa con la aldea de Las Delgadas.

Para este año, se ha optado por celebrar San Blas en dos jornadas. Una el lunes 3, día de su onomástica, que contará con la programación habitual de esta fiesta: Misa en la ermita a partir de las 16 horas. Durante la tarde, venta de dulces y café a beneficio de Manos Unidas.

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Para el domingo, día 9 de febrero, misa dominical en la ermita a partir de las 12.30h, para continuar la jornada festiva con una barra en el exterior a beneficio de la Hermandad de la Divina Pastora. Habrá actividades organizadas por los monitores municipales.

Como es habitual en las últimas ediciones, el Ayuntamiento regulará el aparcamiento y el acceso de los vehículos al entorno de San Blas.

Historia

La ermita estuvo dedicada en sus inicios a Santa María de Ureña. En el siglo XIX, la ermita es mencionada con el título de San Blas y se le adscribe una huerta y dos tierras numeradas que costean una función religiosa en su día y una lámpara de aceite que arde en el altar todo el año. A mediados del siglo XIX, los documentos que citan a dicho edificio ya lo hacen con el nombre de Ermita de San Blas, omitiéndose ya el de Santa María de Ureña. Actualmente sigue dando culto en su interior a este santo. Debió ser un edificio de tipo mudéjar muy reestructurado en el siglo XVIII. En su construcción fueron aprovechados sillares de piedra de época romana, que aún hoy en día se pueden ver.

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Las antiguas imágenes de San Blas y Santa María de Ureña sufrieron grandes desperfectos durante la Guerra civil. En la década de los noventa fueran totalmente restauradas y en la actualidad se veneran en la Parroquia de la Asunción.

San Blas fue un obispo de origen armenio, concretamente de la zona de Sebaste, Hizo vida eremítica en una cueva del Monte Argeus. Era conocido por su don de curación milagrosa. Salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado. Este es el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta.

Durante la jornada, los alrededores de la ermita se llenan de grupos de amigos o familias para pasar una jornada campestre cuya parte litúrgica la compone la celebración de la misa en el interior del templo, que incluye la bendición del aceite que posteriormente los fieles se ungieron en la garganta.

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