La salud en el humano para la medicina tradicional china


Por Begoña Librero

Tanto para la visión oriental como para la medicina occidental, al humano le ha sido dado
una estructura perfecta, llamada cuerpo, con el que viajar en esta materia y realizar su vida.

Además de la forma que conocemos anatómicamente, la estructura está recorrida por canales de luz por donde circula la energía bañando toda la materia, llevando la información primigenia para su correcto funcionamiento.image001 Implica tanto el ámbito físico de forma y función de cada elemento, como psíquico y emocional, ambas energías también se almacenan en lo físico; y en un sentido más trascendental, la misión del ser y su pertenencia a algo mayor que él mismo, también queda registrada en esos vértices de luz llamados resonadores de acupuntura.

En ese diseño basado en el equilibrio y la mutación constante, es imprescindible la alineación del sujeto entre su pensar, sentir y hacer, de forma coherente y honesta. En el trascurrir relacionar con los demás, desde muy pequeños escondemos lo que no creemos aceptado y al guardar, cortamos la transmutación, el paso de una cualidad energética a otra.

También en el entorno relacional, además de humanos hay otras fuerzas con cualidades penetrantes, que según cómo se encuentre nuestro sistema defensivo, así podemos padecer en nuestra estructura las consecuencias de energías perversas, llamadas así por la tradición oriental, en forma de viento, frío, calor, humedad, microorganismos….

Cuando una persona se dirige a una consulta de medicina china, porque tenga algún síntoma o quiera abordar una enfermedad, cualquier enfermedad, lo primero que va a hacer el terapeuta, es buscar el origen del desequilibrio, siguiendo el mapa vital de padecimientos en el sujeto, diagnóstico que debe ser corroborado con la observación corporal, de tez, lengua y pulsos.

Aquí comienza el diseño del tratamiento, no solo basado en la patología, sino en la patología en ese individuo concreto, que manifiesta un desequilibrio que afecta a muchos más aspectos de los que nota aparentemente en su cuerpo, en su ánimo o en su pensamiento. Donde la mirada occidental ve un desguince de tobillo, la mirada oriental ve un exceso en madera, que puede manifestarse muscularmente de forma accidentada, o en trastornos de vesícula biliar, o exceso de ira almacenada en hígado y en consecuencia subidas de fuego al corazón.  Donde occidente escucha acúfenos en los oídos, oriente distingue si el origen es por déficit en riñón, o en bazo, o en hígado, o en pulmón….

Entrar en una consulta de medicina oriental nos conduce al hilo conductor que le da sentido a las nuestras manifestaciones corporales, aportándonos comprensión, visión amplia de nosotros mismos y la posibilidad de abordar el cambio y recomponer el equilibrio. La ruta de acceso a la salud está dentro de nosotros, es por eso que potencialmente somos la máxima perfección, porque energéticamente tenemos grabada la información original del funcionamiento correcto. Las llaves, en medicina tradicional china, son los resonadores, esos vórtices de luz en nuestro organismo que se activan con agujas, con los dedos, con moxa o incluso al nombrarlos.  La medicina oriental, es realmente fascinante.

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