Permítanme que no me presente


Por José Luis Forero, Secretario General de Podemos en Zalamea la Real

Se acercan las elecciones municipales. Todos estamos expectantes ante ellas, ya que nos jugamos mucho, desgraciadamente. Y hablo en estos términos porque seguimos dependiendo de una clase política que se asegura una posición de poder durante cuatro años, manejando nuestros bienes y manipulando en cierta medida nuestras vidas. Es normal que tengamos las carnes abiertas.

Visto lo visto en la política nacional, autonómica y local, que ha habido de todo lo esperable y también de lo inimaginable, sólo nos queda desear que aquellos que consigan alcanzar las cimas institucionales en los diferentes ámbitos sean medianamente honestos y comprometidos con sus propias palabras. Pero es difícil de creer.

Tras las elecciones autonómicas andaluzas, venimos viendo como el partido más votado sigue en sus trece, sigue apostando por lo mismo de siempre: la gestión baladí, ineficaz e insuficiente. Sin embargo, la ciudadanía, dadas las tempestades que han provocado las élites en los últimos años, pide otro tipo de política, otras prioridades. Pide que, a grandes males, se impongan grandes remedios, pero aquellos y aquellas que ostentan el poder de decisión, siguen haciendo oídos sordos.

A las puertas de poder elegir a nuestros alcaldes, vemos como la corrupción (palabra manida ya donde las haya) saquea una y otra vez las arcas que con tanto esfuerzo nos ha costado llenar a todas y todos los ciudadanos. Nos siguen robando. Y si seguimos aupando a ladrones para que nos gestionen, es lo que nos queda.

Está de moda ahora la palabra transparencia. Todas las formaciones políticas han incluido este término en sus programas, incluso esos partidos cuyos discursos conllevan graves incoherencias con sus impenetrables opacidades. PP, PSOE, Ciudadanos… están cortados por un mismo patronazgo: el poder financiero, que es el que realmente mueve los hilos de nuestras vidas, usando a estos partidos como herramienta. Sobre todo me refiero a los partidos abiertamente de derechas, como PP y Ciudadanos, que trabajan directamente para esta minoría privilegiada de banqueros, grandes empresarios y altos cargos financieros.

El Partido Popular ha sido, desde su creación, gustoso pupilo del poder económico, brazo ejecutor de grandes empresas y corporaciones financieras que daban forma a su política desde las sombras, en su favor y, como no podía ser de otra manera, en detrimento del ciudadano de a pie. Es también el caso de Ciudadanos, cuya rápida expansión no se sustentaría sin una apuesta directa de ricos y poderosos mandatarios económicos. Y esta apuesta no se regala. Esta gente no da nada por nada. Habrá necesariamente un remanente, un “mañana por mí”, que será, como viene siendo habitual en la vieja política, otra vez el favorecimiento de estas élites en todos los ámbitos económicos habidos y por haber. En los últimos años se ha hecho evidente su deseo de eliminar, fulminar, evaporar a la clase media española para que sólo queden la clase obrera empobrecida y ellos mismos, los ricos y poderosos en su burbuja de cristal de Bohemia. Y lo peor de esto es que lo han conseguido.

Pero el PSOE no se queda atrás. Quizá no trabaje directamente para las logias financieras, pero se deja llevar por ellas. Sigue siendo permisivo, sigue flaqueando y dando su brazo a torcer ante las extorsiones que continuamente intentan perpetrar estos poderes contra los ciudadanos y sus bienes y derechos. Andalucía, tras treinta y tantos años de gobierno del PSOE (que no socialista), sigue igual o, corrijo, aún peor. Y seguimos votándoles. Y seguimos siendo el culo de Europa. ¿Por qué nuestros representantes no trabajan para ponernos en el lugar que nos merecemos? Hay muchas razones: la desidia, el apoltronamiento, la impunidad, la falta de ética y humanidad, y, por supuesto, la escasa voluntad política de mejora. De otra forma no se explica la situación de los andaluces, teniendo en cuenta el enorme potencial que poseemos como región.

Como decía al principio, son muchas las razones que nos han dado para temerles. Pero pensad que es posible el cambio de sentido, en el que los políticos trabajen real y efectivamente para los ciudadanos, en el que se anteponga la microeconomía a la macroeconomía, en el que predomine la calidad de vida digna de los ciudadanos frente a la opulencia de unas minorías. Y ese cambio de perspectiva es el que Podemos desea instaurar con el consenso de todos y todas. La primera prueba la tenemos en el Parlamento de Andalucía, donde las condiciones irrenunciables para su apoyo a la investidura están orientadas a la transparencia, el reparto justo del trabajo y la dignidad de los ciudadanos frente a la usura de los bancos. Pero estas condiciones son sólo tres de las más de cuatrocientas que Podemos lleva en su programa autonómico, todas y cada una de ellas con la pretensión común de dignificar al ciudadano en materia de calidad de vida, empleo, derechos y libertades.

La cuestión es que Podemos no se presenta a las elecciones municipales. El motivo es, a día de hoy, evidente. Hay formaciones políticas que se han creado con los colores y nomenclaturas que claramente sugieren que son partidos instrumentales o agrupaciones de electores afines o anexas a Podemos, sobre todo en localidades pequeñas (aunque también han surgido en algunas capitales), pero que rompen flagrantemente con el mensaje del partido de Pablo Iglesias, con pretensiones ajenas al ADN de Podemos. Es lo que se temía, y finalmente, ha ocurrido. Y precisamente eso es lo que se intentaba evitar al no presentarnos con nuestra marca. Debemos advertir que el voto a estas formaciones no es un voto a Podemos.

Sea como sea, el partido morado sigue creciendo, y a pesar de no presentarnos a las municipales, sí queremos estar presentes. Seguiremos canalizando la voluntad popular y trasladándola a las instituciones. Queremos seguir aportando medidas que respalden los derechos y libertades de las personas, por eso, desde Zalamea, Podemos ha elaborado una línea programática (lo que viene a ser un programa de actuación a grandes rasgos) para nuestro pueblo. Un documento donde recogemos nuestras pretensiones para con los y las zalameñas, y que el próximo viernes 22 de mayo, a dos días de las elecciones, queremos presentar a todos y todas las interesadas en la recién remozada Plaza de la Constitución. Intentaremos trasladar nuestra visión de cómo se podría mejorar Zalamea y qué hacer para conseguirlo, así como su gestión y potenciación de sus recursos. Hemos creído necesario que, aunque no nos presentemos, la ciudadanía conozca nuestra perspectiva de una forma más concreta. Por eso estaremos allí para contároslo a partir de las 8 de la tarde.

Estemos donde estemos, Podemos continúa con su voluntad de dar el poder a la gente, de cambiar las cosas para mejor, partiendo desde vosotras y vosotros, los que hacéis realmente que los engranajes se muevan, que todo funcione. Es justo que seáis los que decidan. Un abrazo.

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