Muckraker


Por Vanesa Navarro Calero

Hoy he pretendido refugiar mis derechos como demócrata en nuestra Carta Magna. A veces a los periodistas nos da descargapor buscar entra la basura, y parece que en estos días nos lo han puesto más fácil.

Para intentar concebir el aplastamiento de derechos del que estamos siendo testigos. Para comprobar cómo ésta manera de gobernar está almacenando en un vertedero los derechos sociales. Para que nadie pueda poner en duda la cláusula inquebrantable, hoy he visitado las líneas sagradas de nuestra Constitución Española. Una visita muy corta, porque ni siquiera he pasado del umbral, cuando la puerta ha dado en las mismísimas narices de ésta “muckaker rebelde”.

Y he visitado la Carta Magna para intentar rescataros de la saturación informativa. Me apasiona contar historias pero mi verdadero periodismo es aquél que va a provocar una respuesta. Y en ello me empleo a fondo.

España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Este es el artículo 1 de nuestra Constitución. Una “cláusula general inquebrantable” en la que es necesario pararse para saber qué sentido tienen hoy el baile de buenas intenciones enmascaradas en palabras como: estado social, democrático y de Derecho, valores, libertad, justicia, igualdad, pluralismo… Etiquetas que nos permiten buscar y no encontrar la verdadera práxis de las mismas en la actualidad.

La cláusula del Estado de Derecho que blinda nuestra Carta Magna es nuestra garantía como ciudadanos y ciudadanas. Pero, ¿de verdad tenemos garantizado un ‘Estado de Derecho’?

¿Y la cláusula del Principio Democrático? ¿De verdad no podemos cuestionar si tenemos garantizados

el reconocimiento de los derechospolíticos a todos los ciudadanos y ciudadanas, cualesquiera que sea su riqueza,sexo, ideología, religión o creencias?.

Ahora que en estos días algunos apuestan por garantizar los mínimos vitales a los que más lo necesitan, conviene revisar otra cláusula constitucional enmarcada en ese artículo 1. ¿Tiene nuestro Estado una posición activa para llevar a cabo esa “la procura existencial” de Forsthoff?

Según la wikipedia, Muckraker es, en inglés, el nombre con el que se conoce al periodista o grupo semiorganizado de periodistas o escritores norteamericanos que, a comienzos del siglo XX, se dedicaron a denunciar públicamente la corrupción política, la explotación laboral y una serie de abusos, inmoralidades y trapos sucios de personajes e instituciones de la época. Del inglés, significa “removedores de basura”.

Y entre tanta basura “democrática, de derecho y social” he llegado a cuestionarme si realmente tengo que adentrarme en la Constitución hasta el artículo 135 para comprobar dónde está el “pastel de mierda”. Porque otra cosa no tendremos garantizado pero el déficit, el dichoso déficit, parece una cláusula inquebrantable.

Removiendo entre la basura no he encontrado ni el estado de derecho, ni el social… Claro que al fin y al cabo soy una Muckrakers.
Eso sí, que nadie olvide otro artículo de nuestra Carta Magna: La soberanía nacional reside en el , del que emanan los poderes del Estado.

 

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