Una misma ilusión por jugar


  • Bajo el título de Juguetes de la Posguerra, se ha podido ver en Zalamea una exposición de juguetes utilizados por los niños en la Cuenca Minera en las décadas posteriores a la Guerra Civil.
  • Un nostálgico recorrido por una época donde las consolas eran ciencia ficción. A pesar del evidente desarrollo de la industria juguetera, las distintas generaciones siempre han tenido la misma ilusión por jugar.

Según su impulsor, Adriano Gómez, se han expuesto réplicas y originales de diferentes juguetes confeccionados por los niños de la posguerra. Además, se ha incluido la colección de miniaturas de coches y motos de época pertenecientes a la colección de Juan Flores, quién fuera presidente del Club del Pensionista, fallecido recientemente, que manifestó en alguna ocasión su deseo por exponer sus maquetas, la mayoría de la conocida Casa Payá, en los años treinta y cuarenta.

Adriano señala la idoneidad del lugar habilitado para la exposición, el Club del Pensionista, que ocupa el edificio de las antiguas escuelas, donde  muchos de sus actuales socios, asistieron a clase durante aquella época. A pesar, de los años de penuria y dificultades para la infancia, niños y niñas suplieron la falta de medios, con juguetes que improvisaban con elementos de su entorno. La Cuenca Minera ofrecía variedad de metales y piezas de maquinaria que servían para fabricar, coches, triciclos o patinetes.

Una época en la que la principal preocupación era la de poder comer, sólo los más pudientes podían acceder una alimentación básica que consistía en un trozo de pan con aceite, y donde los juguetes, sólo se veían a través de revistas

Cualquier elemento era bueno para fabricar un juguete, las varillas de paraguas, se utilizaban como flechas a las que se incorporaban plumas de gallina, siendo lanzadas por un arco realizado con una vara de eucalipto.

Más peligroso resultaba un juego que consistía en hacer volar una lata que se colocaba en el suelo sobre pequeñas piedras de carburo. Un pequeño orificio situado en la parte superior servía para evacuar el gas, donde se acercaba una mecha que provocaba la explosión que convertía la lata en un proyectil, algo que costó más de un disgusto grave, aseguró Adriano.

Colección de maquetas de Juan Flores

Los juegos callejeros suponían otro divertimento, con la singularidad de las denominaciones que estos entretenimientos tenían en la comarca. La “jolibarda “era el juego que en otras zonas se denominaba “pinquinela”  o los “sansones” era el tradicional juego de las “chapas”.

Según afirma Adriano Gómez, que tiene publicado un libro dedicado a los juguetes y juegos de la posguerra, “La superabundancia de la que disfrutan los niños, está acelerando el desinterés por el juguete tradicional, en otros tiempos, el juguete aportado por los magos de oriente, era retirado  por los progenitores–tras un corto periodo de tiempo-para volver al sacarlo en alguna ocasión especial”.

Este maestro jubilado, ya ha realizado otras exposiciones sobre la época , como la dedicada a la “Escuela en el recuerdo”, objetos que  Adriano ha rescatado y que  datan desde el s XIX hasta la actualidad de forma que recorren una buena parte de la historia y la política de este país. Se pueden admirar desde una colección de tinteros, hasta pizarrines pasando por libros de texto, habiéndose expuesto en diferentes localidades.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: