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15,abril 2010

Vientos del pueblo trajeron

El pintor Vicente Toti ofreció una conferencia sobre la vida y obra de Miguel Hernández en la que a modo de introducción y, como diría otro gran compañero del alma: Víctor Jara, víctima también de otro infausto general, en este caso chileno: “Yo no canto por cantar ni por tener buena voz ”.O sea, que no vamos a descubrir aquí quien fue Miguel Hernández pero sí a explicar el por qué de esta exposición.

Con una sala abarrotada de público, Fernando Vélez dio las gracias por la asistencia en nombre de Izquierda Unida de Zalamea, organizadora del acto, para a continuación el actor y director de teatro Teo Domínguez, hablase sobre su colaboración con el conferenciante y explicar su amistad y colaboración entusiasta cuando éste asumió la concejalía de Cultura en Zalamea haciendo que el pueblo pudiese acceder a actos y espectáculos de primer nivel hasta entonces impensables en un pequeño pueblo de la Cuenca Minera del Río Tinto.

Ante la expectación creada se visualizó un vídeo de 10 minutos realizado por Toti en la Casa-Museo de Miguel Hernández en Orihuela explicando que “Delante de las míseras casas del barrio de Miguel Hernández se levanta un imponente edificio que fue religioso y hoy es sede de la Universidad Miguel Hernández. Quien se lo hubiese dicho. Siempre hay una flor como de guardia, expandiendo su perfume a los cuatro vientos. Vientos del pueblo, por supuesto.”

Tras verse los corrales de las cabras, el huerto que tanto nombra Miguel en sus escritos y poemas “Entramos en los dormitorios, dos, este de los padres, mesita de noche, cama de hierro, fotos y recuerdos, y mesa camilla con bordados realizados por primorosas manos femeninas”.

“Las sensaciones han sido tremendas –aseguró- inenarrables por lo que les dejo con mi visita a este verdadero santuario de todos aquellos a quienes nos unen el amor a la poesía y al compromiso. Un compromiso que nuestro Miguel Hernández llevó hasta sus últimas consecuencias sin abdicar jamás de su pensamiento social, solidario y libre.

Dio unas pinceladas sobre su personalidad: “Miguel Hernández fue, según los testimonios de la gente que le conoció: alegre, paciente y también incansable en aprenderlo todo. En cuanto a su carácter, en líneas generales, todos coinciden en decir que siempre fue leal con sus amigos. La amistad, la inocencia, la fidelidad a sus orígenes y sus convicciones éticas y estéticas fueron algunas de las características que rodearon su corta pero ejemplar y apasionante vida”.

Después pasó a describir la exposición compuesta por 21 cuadros diecinueve de los cuales son suyos, uno de su hijo Marcos Toti y otro de un gran pintor zalameño desaparecido, amigo íntimo llamado de Rafael Bruno, “Mi Rafaelito, con el que tanto pintamos juntos en mi casa de la calle El Barrio y en la suya detrás del Paseo Redondo. Rafael no me hubiese perdonado que le dejara fuera de un homenaje a “su” (a nuestro) Miguel Hernández.

Un gran dibujo de un metro cuadrado titulado “Seis personalidades, un solo ideal”: Picasso, Neruda, Saramago, Miguel Hernández, Alberti y Luis García Montero, “seis nombres esenciales en el mundo de las artes y las letras latinoamericanas, seis compañeros con la misma grandeza artística, humana y política que nuestro poeta a los que hemos querido retratar unidos en el tiempo”. Miguel Hernández escribió en uno de sus poemas a los poetas durante la guerra para que se involucren más con el pueblo llano a la vez que presiente su final y su futuro:

“Dejemos los museos, la biblioteca, el aula

sin emoción, sin tierra, glacial para otro tiempo.

Ya sé que en esos sitios tiritará mañana

mi corazón helado en varios tomos.”

El punto inicial de este homenaje a Miguel Hernández –continuó diciendo- es esta portada de la Revista Silbos que edita la Asociación Amigos de Miguel Hernández, de Madrid. Su director, Francisco Esteve, visitó una exposición que realicé hace ahora 20 años y puso de portada mi cuadro de un caballo desbocado cabalgando entre una sinfonía de color.

“En aquella exposición realizada en la Diputación  de Huelva en 1990 en conmemoración del 50 aniversario de la muerte del poeta en la cárcel de Alicante empecé a gestar esta exposición, nada homogénea en la forma pero sí en el fondo”.

Presentó un óleo sobre lienzo transformando el famoso cuadro de Pedro Pablo Rúbens, “Las Tres Gracias”, en abanderadas de los colores de la enseña de la 3ª República (que ha de llegar algún día- dijo) y también de la 2ª, por la que tanto luchó Miguel.

Tres mujeres y un poema que Miguel se lo dedicó a otra mujer excepcional, Dolores Ibarruri, a quien le canta:

“Vasca de generosos yacimientos:

encina, piedra, vida, hierba noble,

naciste para dar dirección a los vientos,

naciste para ser esposa de algún roble.”

 La noche estaba lluviosa en Zalamea pero dentro del recinto se notaba el calor de la poesía, la gente escuchaba con emoción en el teatro municipal zalameño la explicación poética de las distintas obras pictóricas allí expuestas. “Postal para Josefina”..“A mi queridísima Josefina, con todo el corazón, Miguel”, “Misiones Pedagógicas hernandianas”, un óleo sobre lienzo de  150 x 122cm.

De las que Vicente Toti decía que “Estas misiones no eran las tradicionales misiones para convertir a la pobre gente sino para enseñarles a leer y a ser libres. Miguel Hernández se involucró del todo en ellas para llevar la Cultura a la gente sencilla, hombres mujeres, niños y jóvenes”. Un día escribió:

“La juventud siempre empuja,

la juventud siempre vence,

y la salvación de España

de su juventud depende.”

En ¿“Quién salvará a este chiquillo”?. Óleo sobre tabla de 150x122cm. Explica que es evidente que éste muchacho no es el niño yuntero pero que había tratado de captar su semblante triste y melancólico. “Pensé en otros niños, pobres principitos ricos como los de Goya o Velázquez, a los que, desde muy pequeños, visten con ropa de fantasía, medallas, oro y relumbrón para que después practique(en algunos casos) el indigno ejercicio de opresores, cuando no de verdugos:

“¿Quién salvará a este chiquillo

menor que un grano de arena?

¿De dónde saldrá el martillo

verdugo de esta cadena?”

Otra pintura dedicada a las manos del poeta:

“Estas sonoras manos oscuras y lucientes,

las reviste una piel de invencible corteza,

y son inagotables y generosas fuentes

de vida y de riqueza…

Una obra muy especial en la que muestra es el primer bombardeo que sufrió Miguel Hernández en el Madrid sitiado y heroico: “…Las bombas llovieron sobre nosotros. Yo las veía tendido boca arriba y el cuerpo me rebotaba en las explosiones. No sé por qué me reía de no ser dueño de mi persona…”

Pero, además de las obras pictóricas, Toti mostró dos esculturas: una “Maqueta para un monumento a Miguel Hernández que nunca se hará”, realizada en acero, con algún trozo de tela y algo alambre. Mide 70 centímetros de altura. Nos dijo que, “Como el arte pictórico, al igual que la poesía, no tiene fronteras, un día construí una maqueta en hierro de lo que, tontamente, soñaba que podría ser un monumento a Miguel Hernández: alto, duro, fuerte y sin fisuras: acero puro”. Claro que después de la retirada indigna por parte del actual ayuntamiento del “Monumento a Lope de Vega” realizado y donado al pueblo zalameño por Vicente Toti y Jesús del Toro, es lógico que el artista piense que el de Hernández es irrealizable, al menos mientras las cosas estén como en la actualidad.

Títulos como “El sol brilla rutilante y el ocaso lento marcha…”, “Sueños dorados”, “Zalamea a Miguel Hernández” son poemas plasmados en los lienzos que Vicente recrea de Miguel, éste último cuenta la historia de un pobre hombre que malvive de lo que gana tocando la flauta hasta que un día tiene que venderla para comprar un trozo de pan y mientras la vida le abandonaba en su pensamiento solo tenía cabida su madre y en su flauta.

Esta es, a grandes rasgos, la exposición que presentó, “una ocasión más – dijo- para reafirmarnos en que las personas de una valía y grandeza superiores (como es el caso de Miguel Hernández) no morirán jamás porque su vida y su obra perdurará, y, como sucede con nuestros seres queridos desaparecidos, mientras les tengamos en nuestra memoria vivirán siempre”.

La poesía de Miguel Hernández  –nos dijo- vive y no es flor de un día ni es sólo buena por su trágica muerte, la mayoría de los que nos interesamos por su obra coincidimos en que posee valores permanentes (como toda gran poesía) y también actuales (capaces de interesar a la sociedad moderna). Porque hay valores eternos de la poesía y del arte en general, que nos llegan a través del tiempo. El tiempo. El tiempo que todo lo cura menos la herida que dejó la dramática desaparición del poeta, hizo madurar rápidamente a nuestro poeta. Hay una riqueza de vocabulario extraordinaria y, lo mismo que en nuestro pueblo un poeta hablaría de la Corta Atalaya, del tren minero o de la manguara, él utiliza términos del campo, de la agricultura, palabras olvidadas, giros y expresiones populares. Construye un mundo imaginativo y popular para dejar constancia de la realidad pura y dura. Una constante es su noble afán en defensa de los Derechos Humanos y un sentimiento de justicia y de libertad. Muchos de sus poemas son verdaderos abrazos a la Humanidad.

Fraterno y solidario con los trabajadores que sufren el yugo de los explotadores, con las mujeres que sufrían en los campos el trabajo y la vejación. Amante de esa Naturaleza que tan bien conocía desde su trabajo de pastor de cabras. “Me bebo el paisaje” decía, de ahí su defensa también de los bienes ecológicos hoy tan degra­dados y tan necesitados de ayuda y, por tanto, materia poética elaborada en la lírica de Miguel desde sus primeras manifestaciones.

Por cierto que entre el público, al no haber más asientos libres, estaba presente Juan Romero, de Ecologistas en Acción y amigo de Vicente. También vimos a gente de Nerva, Riotinto o Berrocal.

Preguntamos a Vicente sobre la humanidad de Miguel Hernández y nos dijo que siempre se manifestó con la verdad y la sinceridad de sus poemas y, por tanto, tenía conexión directa con el sentir permanente del ser humano en sentimientos que pueden considerarse universales “por encima de la moda y la tontería instalada e infelizmente reinante en nuestra sociedad”.

Tras las pinceladas sobre la personalidad del poeta, dijo que hacía una parada en aquella sociedad tan desigual y convulsa en que nació Miguel Hernández Gilabert el 30 de octubre de 1910 en Orihuela. “Cien años de ejemplo vivo, que no 100 años de soledad. Ejemplo el de Miguel, puesto que nadie desde la poesía y el compromiso político hizo tanto por la dignidad del pueblo español en tan poco tiempo (apenas 31 años)”

31 años, dos hermanos, Vicente y Miguel y dos hermanas, Elvira y Encarnación.  Su padre, Miguel como él, se dedicaba a la cría, pastoreo y venta de cabras. Su madre, Concepción, se ocupaba de la casa. En ese modesto hogar transcurrió la infancia del poeta como la de tantos niños en la Zalamea de aquellos tiempos: juego, trabajo y hambre. Trabajo desde los siete años ayudando a su hermano Vicente en las tareas del pastoreo donde aprendió el oficio:

En la cuna del hambre / mi niño estaba.

Con sangre de cebolla / se amamantaba.

Pero su sangre, / escarchada de azúcar,

cebolla y hambre.

 

Hizo un recorrido por sus 9 años cuando estudió en la Escuela del Ave María. Su interés por la lectura sus notas escolares hasta que en marzo de 1925, con apenas 15 años, tuvo que abandonar sus estudios, ya en el Colegio de Santo Domingo, por algo similar -salvando las distancias en el tiempo- a lo que ocurre actualmente: la grave crisis económica que atravesaba su familia.

Explicó cómo lo puso a trabajar de pastor y cómo Miguelito aprovecha el tiempo para estudiar a fondo, devorando los libros de la biblioteca de un cura de Orihuela, Luis Almarcha se llamaba que después llegó a obispo y, junto a Pablo Neruda embajador comunista de Chile en París y Cossío lograron que  Franco le conmutase las dos penas de muerte por la pena de muerte en la cárcel.

En definitiva, esa era su vida antes de partir hacia Madrid, nos decía el pintor zalameño: el trabajo como pastor, leer, escribir y también jugar al fútbol en el equipo de su barrio. “Por cierto, un club llamado  ‘La Repartiora’ porque, si alguno de ellos tenía algo que comer pues se lo repartían entre los componentes de todo el equipo e incluso escribió un poema en clave de humor dedicado al guardameta que decía entre otras cosas:

“Goles para enredar en sí, derrotas,

¿no la mundial moscarda?

que zumba por la punta de las botas

ante su red aguarda.”

En 1931 realiza su primer viaje a Madrid, pero como no encuentra el apoyo necesario se vuelve a Orihuela.

Regresa a Orihuela en verano y surge el flechazo con la que después sería su mujer: Josefina Manresa. Tiene un poema muy lindo que dice:

“Miguel, me acuerdo de ti /

después del sol y del polvo,

antes de la misma luna, /

tumba de un sueño amoroso”.

Su amor por la cultura y lo público le lleva, en 1935, a colaborar en las Misiones Pedagógicas de la República. Comienza a trabajar en la enciclopedia ‘Los Toros’, de José María de Cossío y participa en un acto-homenaje a Lope de Vega, el autor de la primera versión de El Alcalde de Zalamea inspirado en los sucesos ocurridos en Zalamea la Real, bastantes años antes de que Calderón escribiera su particular Alcalde de Zalamea que transcurre en el pueblo del mismo nombre pero en Extremadura.

En 1936 se publica su libro de poemas ‘El rayo que no cesa’, al mismo tiempo termina su obra de teatro ‘El labrador de más aire’ y se incorpora al Ejército Popular de la República siendo nombrado Comisario de Cultura.

Y ya, en plena guerra civil “terrible guerra incivil que no debe repetirse jamás” decía Vicente Toti, es destinado en febrero al frente de Andalucía y en marzo se casa con Josefina Manresa.

En ese tiempo participa en el Segundo Congreso Internacional de Intelectuales en Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia:

“Para cantar, Valencia, tu hermosura,

no empuño el arpa de oro

que Apolo toca con experta mano;

sino el guitarro moro / del trovador huertano.”

La lucha de Miguel es como su rayo: El rayo que no cesa. Ese mismo año realiza un viaje formando parte de una delegación española enviada por el Ministerio de Instrucción Pública, para asistir al Quinto Festival de Teatro de Moscú.

A la vuelta de aquel viaje, que reafirma su apoyo a la causa del pueblo contra el fascismo que oprimía a Europa, ve publicado “Viento del Pueblo”, una poesía comprometida, desgarradora, para  mí su mejor poema, poema que yo me permito leeros.

Tras la lectura del poema, el orador explicó lo que todos sabemos o debemos saber: que actuando como soldado, y como poeta en diversos frentes, nació su segundo hijo que se llamó Manuel Miguel. Que en abril terminó la contienda pero no su calvario. Que intentó escapar de la represión franquista por Rosal de la Frontera hacia Portugal, pero los guardiñas le detienen y se lo entregaron, atado y bien atado, a la Guardia Civil.

Tras su paso por las cárceles de Huelva y Sevilla, le meten en la madrileña prisión de Torrijos, donde compone las “Nanas de la cebolla”. Que se la dedica a su segundo hijo después de que su mujer le escriba diciendo que su hijo sólo come cebolla.

La cebolla es escarcha cerrada y pobre.

Escarcha de tus días y de mis noches.

Hambre y cebolla,

hielo negro y escarcha grande y redonda…”

La prisión es enfermedad y hambre. La negra noche cae sobre España pero por unos momentos aparece el rayo de una luz salvadora: le ponen unos días en libertad, pero amigos, de nuevo es detenido y el más grande poeta del Pueblo y para el Pueblo es condenado a la pena de muerte, que sería conmutada por 30 años de cárcel como ya dijimos antes.

En 1941 le trasladan de nuevo de Ocaña hacia la cárcel de Alicante, ya muy enfermo por las condiciones infrahumanas de las cárceles, la tuberculosis y el hambre y el maltrato.

En la madrugada del 28 de marzo de 1942 muere en la enfermería de la prisión alicantina y es enterrado en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante. Contaba, a su muerte, con 31 años de edad:

 “Si me muero que muera, con la cabeza muy alta. /Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama, /tendré apretado los dientes y decidida la barba…”

Finalmente dijo que “hemos dado un paseo describiendo la exposición, hemos dado unas pinceladas sobre su vida y obra, leímos algunos pasajes de sus poemas, y me permito terminar con un poema mío que estrené hace dos o tres años en un acto que tuvo lugar en la Universidad de Huelva dedicado a Miguel Hernández desde el recuerdo eterno y titulado: “Otro mundo es posible”.

Después de la lectura del poema de Vicente Toti, otros cinco oradores: Eugenio Martín, Lola Torres, Josema Vázquez Lazo, Ana García Ibáñez y Manuel Gómez “Margaro” leyeron sendos poemas de Miguel Hernández terminando el acto con un prolongado aplauso y las felicitaciones por el fantástico espectáculo ofrecido en la gran Sala de Exposiciones del teatro Municipal Ruiz Tatay de Zalamea la Real.

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15,abril 2010

Junta cofinancia un centro de adiestramiento canino de apoyo a discapacitados, entre otros proyectos

 La Consejería de Agricultura y Pesca cofinanciará, a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), 761.000 euros de los más de dos millones de inversión que representan los diez proyectos de desarrollo rural sostenible, aprobados inicialmente para la Cuenca Minera de Riotinto.

   Según informó la Junta en una nota, entre dichas iniciativas, que contribuirán a generar y consolidar 13 empleos en la comarca, cuatro de ellos destinados a mujeres, destaca la creación de un centro de adiestramiento social canino para apoyo a discapacitados psíquicos, que cuenta con una inversión de algo más de 187.000 euros, de los cuales se subvencionan 76.121 euros.

   Otros proyectos de interés se refieren a la reforma y ampliación de un hostal de la comarca, la recuperación paisajística y etnográfica de un mirador natural, y un abrevadero para la fauna silvestre.

   El Grupo de Desarrollo Rural (GDR) ‘Cuenca Minera de Riotinto’ destinará hasta 2011 un total de 4,6 millones de euros a proyectos orientados hacia la creación de empleo, mejora de las infraestructuras y de la calidad de vida del territorio.

   A partir de 2012 y hasta final de marco se realizará una nueva asignación de fondos públicos, con el objetivo de seguir mejorando la calidad de vida de las zonas rurales, fomentar el empleo, con especial incidencia en mujeres y jóvenes, y asentar la población en los territorios rurales.

   Estas ayudas a emprendedores y emprendedoras rurales se enmarcan dentro del Programa ‘LiderA’, con vigencia hasta 2015, dotado con 516 millones de euros para toda Andalucía, de los que la Consejería de Agricultura y Pesca ya ha realizado una primera asignación de 217 millones de euros, correspondiente al periodo que abarca hasta 2011.