Shorthorn recobra el control de Mantesur y se asocia a Emed Tartessus


La intermediaria suiza, que había inyectado 12 millones de euros a los testaferros de Carlos Estévez, se convierte, con el 49 por ciento de las acciones, en el principal aliado del actual propietario de la mina

La revuelta situación de la mina de Río Tinto ha dado un nuevo giro. Shorthorn Limited, la multinacional suiza dedicada a la comercialización de metales, ha recuperado el control de Mantesur Andévalo (MSA), la penúltima entidad que mostró la intención de reabrir la línea del cobre y que, en la actualidad, es titular del 49% de las acciones de unos yacimientos que dejaron de ser explotados tras el hundimiento de la extinta MRT SAL.

Y ello se produce después de que el Juzgado de lo Mercantil de Sevilla haya levantado las medidas cautelares impuestas tras la ampliación de capital acometida por Shorthorn Limited sobre MSA e Inmoinversión Eurogroup (IEG), sociedad a través de la cual participa en la mina. Antes, la empresa helvética dejó como administrador único de ambas compañías (la minera y la inmobiliaria) a Juan José Pérez Padilla, lo que supuso la salida de sus consejos de administración de Luis Arias Fontal, Luis Alonso Bugueiro y Elvira Núñez de Prado Ramírez, testaferros del ex gestor de la mina Carlos Estévez, quien, en consecuencia, dejaba de dirigir el proyecto desde la sombra. Sin embargo, éstos denunciaron una supuesta ilegalidad de esas maniobras y fueron restituidos en sus cargos de forma provisional a finales de 2006.

Ahora, la Justicia da la razón a Shorthorn Limited, que pasa a convertirse en el principal socio de Emed Tartessus, la filial riotinteña presidida por el ex consejero de la Junta, Guillermo Gutiérrez, mediante la que Emed Mining, con sede en Chipre, adquirió el 51% de las acciones en agosto de 2007 para, un mes después, anunciar en Londres un incremento de capital de más de 20 millones de euros.

Este último cambio registrado en el enrevesado contexto que rodea a la mina desde su cierre puede influir de manera determinante sobre la estrategia de los propietarios mayoritarios del denominado Proyecto Río Tinto (PRT), quienes habían anunciado su intención de hacerse con el resto de los títulos en el menor tiempo posible. La realidad actual, con los inspiradores de Mantesur Andévalo fuera de juego y la intermediaria helvética dedicada a la compraventa de minerales como nueva y complementaria compañera de viaje, lleva a Emed Tartessus a plantearse el tejido de relaciones de negocio con Shorthorn Limited, que podría ser el canal utilizado para la exportación de una producción anual de cobre que rondaría, según las previsiones, las 40.000 toneladas.

En este punto, también desempeña un papel esencial la querella criminal que la empresa de capital suizo presentó, a principios de 2007, en el Juzgado de Instrucción Número 9 de Sevilla contra los directivos de MSA como presuntos autores de un delito de estafa procesal y apropiación indebida. Shorthorn Limited había inyectado a esta sociedad en torno a unos 12 millones de euros para la reactivación de unas instalaciones mineras que continúan cerradas. Una auditoría confirmó luego que las cuentas habían sido “saqueadas” por Estévez y sus colaboradores, con supuestos pagos a proveedores que se encontraban en quiebra desde hacía años o anticipos a Río Tinto Gestión, una firma ligada a Luis Arias Fontal. Esta deuda contraída por las presuntas irregularidades de Mantesur Andévalo, dueño del 49% del PRT, no sería ajena, en cierta medida, a Tartessus, en la medida en que tendría que soportar los litigios abiertos contra sus antecesores y hasta ahora socios, quienes, además, en consonancia con su grado de participación, estarían en disposición de contar con un viceconsejero en el consejo de administración.

Frente a los presupuestos intereses especuladores de los testaferros de Estévez, el objetivo de la entidad suiza de, al menos, recuperar el dinero invertido, apunta sobre el tapete un clima de fácil entendimiento entre la matriz Emed Mining y Shorthorn Limited. Ésta podría recuperar parte del capital esquilmado por Mantesur Andévalo mediante la venta de sus títulos (cuyo valor nominal asciende a 3 millones de euros) e incluir en el acuerdo una cláusula que le otorgue los derechos de comercialización del mineral que se extraiga de Cerro Colorado, de modo que se aseguraría ingresos durante el periodo de rentabilidad de la mina.

Fuente: H.I.

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