Relatos Cortos: EL FINAL


Se sentó allí mirándola, estaba más guapa que nunca, miraba hacia la ventana donde caían chuzos de punta, pensativa con la mirada absorta, acababa de terminar su desayuno, y ahora venían sus ejercicios manuales y posteriormente los mentales, pensó en la época que todo era diferente, cuando la vida se miraba de frente y no a través de una ventana, él también estuvo en ese tiempo disfrutando de la vida, ahora tocaba estar a las duras, no había querido a nadie como a ella, aunque ella ya no supiera quien era él, ni se estremeciera ante el roce de mano por su mejilla, el seguiría a su lado cuidándola y dándole más mimos si cabe que antes. Con gesto de resignación se dirigió a la cocina tenía que ir preparando la comida, en un rato llegaría Rosario la enfermera, para ocuparse de todas las medicinas, su cabeza tampoco estaba ya para tanto recordatorio y tantas horas señaladas, los ejercicios serían después de la retahíla de fármacos, una para el colesterol, otra para la tensión y así un sinfín de purgas que hacían que el cuerpo se mantuviera pero poco podían hacer con el alma.

 

   Aquella mañana de todas formas recibió una pequeña recompensa a su dedicación sin limites, una dadiva diminuta pero inmensa a sus ojos, en un momento de lucidez su mujer al despertar le reconoció y le dijo que donde irían de vacaciones este año, a él se le saltaron las lagrimas y dijo como siempre donde ella dijera, ella sonrió y volvió a dormirse, cuando volvió a despertarse todo era igual que cada día desde no sabía ya cuando, fue como un regalo de dios para que no desfalleciera en su lucha, pero ya era demasiado tarde.

 

    Cuando la conoció era la flor más bonita de todo el instituto, y el no era nada del otro mundo pero ella siempre le decía que su interior es el que valoraba, que además a ella le parecía guapo así que los demás que digan lo que quisieran, a él por supuesto se le caía todo cuando ella le decía aquello, y se sentía el hombre mas feliz del mundo además de infundirle autoestima y ganas de conseguir cosas que quizás de otra forma hubieran sido imposibles para sus posibilidades, pero siempre estaba ella allí para darle ánimos insuflarle fuerzas y coraje para conseguir metas, era su perfecta agitadora de masas como el le decía.

 

    El timbre sonó estridente como siempre, Rosario tenia la costumbre de casi quemar el timbre cada vez que llegaba, era una mujer enorme con unos brazos que parecían de hombre, los cuales le venían que ni al pelo para mover a su esposa que postrada en la cama en estado semi-vegetativo era un peso muerto a la hora de moverse, era de un pueblecito de la mancha y con mucho esfuerzo había sacado la carrera de enfermería y mientras sacaba su plaza en el hospital, atendía pacientes por su cuenta; al momento entró en la cocina con cara contrariada, la cicatriz de la última operación no esta cerrando como debería seguramente debido al poco movimiento de la paciente que ocasionaba que no se ventilara; una chinita más en el camino final de su esposa, sufría ya por muchos motivos: riñón, corazón y espalda eran los más significativos, independientemente del alzehimer que era lo visible, su vida era un continuo suplicio.

 

    Llevaba dándole vueltas a una idea hacía mucho tiempo, no soportaba verla en ese estado, cada gesto de dolor que veía en su cara era como si le pasara a él, cada día era sufrir y cada noche desvelos porque el dolor, por mucho calmante que tuviera en el cuerpo, era insoportable, y las dolencias de su amor eran tormentos en él, ya estaba cansado de aquella vida de sufrimiento continuo y creciente, estaba decidido a terminar con el sufrimiento de ambos.

 

  Rosario había traído la lista de medicinas que tenía pendiente en la farmacia, la idea era simple sobredosis de barbitúricos, en cuanto a él, bueno no le veía sentido a su vida sin ella, cualquiera podría preguntarse que hay de sus hijos, ellos hacia mucho que no estaban en su vida muy a su pesar; le brotó una sonrisa al recordar cuando tuvieron a Ricardo su primer hijo, los esfuerzos de su mujer para traerlo al mundo y la cara que puso cuando la matrona se lo puso en sus brazos, estaba increíble radiante nunca la vio tan guapa como aquel día, llevaban poco tiempo juntos, quedarse embarazada supuso muchos cambios en la vida de ambos teniendo en cuenta la edad tan temprana que ocurrió, se casaron, todo el mundo decía que por el bebe, sinceramente ellos se amaban con locura lo del bebe precipito lo que ocurriría sin duda, sólo que mas adelante, las cosas no fueron fáciles, pero tiraron hacía delante, su amor hacia que todas las trabas que la vida les ponía fueran como pruebas para demostrar su unión incondicional, esa unión que ahora seria eterna…..

 

     Su gran problema y al que no dejaba de darle vueltas, era el miedo a no tener valor de hacerlo llegado el momento, pero esta vez estaba totalmente convencido, disolvería en un vaso la cantidad más alta de pastillas que pudiera para no cometer errores, no le temblaría el pulso, acabaría esa noche no habría mas amaneceres, como aquel en el que le pidió que se casara con él, estaban en el campo sobre una manta y mirando al horizonte cuando comenzó a clarear, ellos miraban enroscados en un solo ser, cuando la penumbra ganaba la batalla a la oscuridad  con espadas de rayos de sol, finos como alfileres que iban desgarrando el telar negro que inundaba todo el paraje, algo le nació de su interior lo vio claro respiro hondo y le pregunto casi susurrando si quería ver todos los amaneceres con él, hasta el día que ya no hubiera mas para ambos, ella sonrió se ruborizo, miro hacia abajo y dijo que si……. nunca imagino que de verdad llegaría ese último amanecer para ambos, siempre parecía tan lejano y ahora estaba a la vuelta de la esquina esperando como si viniera a saldar una cuenta que se contrajo aquella mañana y esa noche vencía sin más demora.

 

     Todo el día se encontró como ausente, lo que llevaría acabo esa noche lo tenía como ido, la comida se le quemó tampoco importaba mucho era él único que la iba a probar, su mujer tenia dieta especifica, en su estado no podía coger ni un gramo extra o cada vez sería mas difícil de manejar aparte de la complicación que originaria en su organismo, pensó que el último día su mujer merecía más que una dieta estricta, cogió el teléfono y sin pensarlo llamo a Sharky´s su restaurante preferido; encargó comida para dos, al cabo de un rato se estaban dado un festín de tal magnitud que incluso su esposa en su estado mental no dejaba de relamerse en cada bocado, como aquella noche que entraron en aquel establecimiento, eran jóvenes y acababan de inagurarlo entraban con lo justo, económicamente hablando, muy bien vestidos y serios pero con menos fondo que una lata de anchoas, miraron y remiraron la carta mientras el camarero esperaba para tomar la nota, no sabia el tipo que ellos además de pedir lo que querían, tenían que cuadrar el presupuesto unitario para no pasar apuros, al rato pidieron siempre se acordaban de aquella noche cuando siguieron yendo muchas veces y se reían cuando rememoraban la faz del pobre hombre esperando sin mover ni un músculo, hacia mucho que aquel hombre no trabajaba allí pero llego a coger mucha confianza con ellos, y en una ocasión le contaron la escena lo que produjo una sonrisa de complicidad en el caballero, el cual y sin la menor duda sabía perfectamente el motivo de aquella tardanza, todo un profesional.

 

    Mientras miraba por la ventana veía como la luminosidad cambiaba de intensidad, se acercaba el momento, se fue a la cocina preparo dos vasos que tras verter todo el contenido de los sobres de barbitúricos se pusieron totalmente turbios, hacia todos los pasos como un robot, sin pensar, sólo desarrollando la programación almacenada en el disco duro, cuando termino la operación se quedo observando los vasitos, cogió la bandeja y sin demora se dirigió a la habitación de la enferma, tomo asiento junto a la cama, la miro con un amor infinito, y le dio su medicina que esta vez curaría todo ya no habría mas sufrimiento, ya no habría nuevas revisiones donde encontrarían algo nuevo, ya no habría otra mañana, para ninguno de los dos.

 

Después de ver como se tomaba todo el contenido, depositó con mucha parsimonia tomo el segundo vaso y se lo bebió de un trago, se recostó junto a su compañera y mientras sus parpados iban cediendo a un sueño eterno, dibujo una sonrisa en su cara pensando en su nueva vida eterna junto a su mujer…….

 

    A veces hay casos de amor eterno, a veces no todo termina cuando se cierran los ojos, a veces esa persona decide acompañarte un rato más en el camino, como ese amigo que cuando llega a la esquina donde tenéis que separaros dice espera te acompaño un trozo más,  a veces las personas se dan cuenta que seguir sin amor no tiene sentido, a veces la vida no vale nada sin la persona amada, a veces sólo a veces el final, no es mas que un comienzo……

 

JOSE MANUEL SÁNCHEZ.

 

   

 

    

 

  

 

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