Relatos Cortos: CAMINANDO HACIA LA LIBERTAD (I).


            Se oyó el sonido de un disparo, la atronadora resonancia rompió el silencio de la noche de verano, y por unos segundos, una leve ráfaga de luz iluminó la noche sin luna. Ella se giró, en ese momento la vida pasaba a cámara lenta, olor a sangre y a pólvora, sudor, un calor insoportable, y sin embargo temblaba como en diciembre, se obligó a fijar la vista, un bulto cayó al suelo, ella sabía que y quién era, se dio el lujo de derramar unas lágrimas, no era lo previsto, no debía morir, pero, ya, ¿que importaba? Quiso gritar, ¡¡Nooo!!, pero no le nació, simplemente, se quedó allí quieta, testigo muda de los acontecimientos. Tres tipos se alejaban y en el suelo quedaba un bulto inerte, sin vida. Alguien gritó, quitémosle todo, así nadie sospechará nada, ella seguía mirando, impasible, sin sentir nada, y vio como despojaban a su marido de todo lo valioso, y vio como se alejaban y lo dejaban con los pantalones bajados, en posición indecorosa, y sin nada, ni siquiera la vida, quiso gritar, quiso llorar, pero solo pudo……..

 

            Sonó el timbre de la puerta varias veces, ella abrió los ojos, estaba empapada de un sudor frío, había sido un sueño horrible, el timbre seguía sonando. Se puso la bata, se miró al espejo y este le devolvió la imagen de una mujer ojerosa, envejecida, a  pesar de sus treinta y pocos años. El timbre sonaba con más insistencia aun. Sabía quién era, o al menos lo intuía, ahora le tocaba interpretar el mejor papel de su vida. Volvió a mirarse en el espejo, sonrió, cerró los ojos y dijo: “ahora mi vida, estás vengado, ahora mi cielo, mi bebé, ahora estarás orgulloso de tu mamá”. El timbre volvió a sonar. Ella, por fin se dirigió a la puerta, cogió el pomo, respiró hondo y se dispuso a abrir, sabía que debería interpretar el papel de su vida, digno de un oscar.

 

            La policía estaba frente a ella, esto no era lo que esperaba, pero intentó mantener la calma, intentó leer en las caras de ellos, pero eran infranqueables, eran serias, algo había pasado. Les saludó cortésmente con un “buenos días agentes, ¿en que puedo ayudarles?”.

 

          Buenos días señora, perdone que la molestemos tan temprano, pero necesitamos preguntarle algo, ¿su marido se encuentra en casa?

          No, no está, ¿porqué preguntan por él?

          Señora, ¿sabe donde se encuentra su marido a estas horas?

          Realmente no, anoche me acosté temprano y ustedes me han despertado, supongo que estará en el trabajo.

          ¿Sería usted tan amable de comprobarlo?

          ¿Por qué, qué pasa?

          Es usted la esposa del señor Julián Fuentes, ¿no?

          Si

          Compruébelo, señora, luego hablamos.- María hizo pasar a los agentes en casa y marcó el teléfono del trabajo de su marido, le temblaban las piernas, estaba muy nerviosa, algo iba mal, lo sabía, algo iba muy mal, ¿que podría haber pasado? Dos, tres tonos, cuatro, al fin la voz gangosa de Sonia, la secretaria de dirección, sonó al otro lado del auricular.- Buenos días Sonia, soy María, por favor, ¿me puede decir si Julián ha llegado ya al trajo? – La respuesta de Sonia fue seca y directa, no. María colgó y miró aun con mas miedo a los agentes.- Me han dicho que mi esposo aun no ha llegado al trabajo.

 

Los agentes se miraron uno a otro, como si sopesaran quien de los dos deberían y cómo deberían comunicar lo que sabían, María estaba preparada para lo peor, solo esperaba que los nervios no la traicionaran, solo esperaba que su actuación estuviese a la altura de las circunstancias, y no complicase mas aún a las cosas. Finalmente uno de los agentes tomó la palabra.

          Señora Fuentes, tenemos malas noticias, esta madrugada, a sido encontrado un cadáver en un polígono industrial, a las afueras de la ciudad, que por las características coinciden con los rasgos de su marido.- María abrió mucho los ojos, la sorpresa había sido inmensa, no sabía porqué pero no podía llorar.- Señora, le recomendamos que nos acompañe al deposito de cadáveres para su identificación. Sabemos que es una noticia dolorosa e impactante, pero es necesario hacer la identificación lo antes posible, así comenzaría la investigación, cuanto antes y podremos coger a los culpables, el tiempo es fundamental…

          Lo entiendo.

 

María se levantó del sofá como una autómata, se dirigió al baño y abrió la ducha. Mientras se desnudaba solo una cosa le rondaba en la cabeza, ¿un polígono industrial? Ya bajo la ducha caliente, se dio el lujo de llorar, le había querido, le había querido tanto……Solo hubo una cosa que no le pudo perdonar, la muerte de su hijo. Salió de la ducha, era como un robot, lo hacía todo por costumbre, por inercia, no por voluntad. En diez minutos estaba lista, pantalón baquero y camiseta ancha, a Manuel no le gustaba que llamase la atención, aunque en ese momento recordó que él posiblemente ya no estaba. No se molestó en enjugarse las lágrimas, se dirigió al salón donde la esperaban los agentes. Un “¿está lista?”, la recibió, ella simplemente asintió con la cabeza, limpió una lágrima atrevida que rodaba por su mejilla y se dejó guiar al coche policial.

 

Sólo el sonido de la emisora se oía dentro del coche, ella se perdió en la visión de la ciudad, los transeúntes, la vida cotidiana, mientras el coche circulaba, la encaminaba hacia su marido, su mente viajó al día de su boda, ella era muy feliz, aun recordaba con emoción como él la esperaba al pie del altar, al final de la alfombra roja, de cómo le sonreía y de sus lágrimas en los ojos de la emoción. Sonrió, de pronto su sonrisa se volvió un hito de amargura, también recordaba, la noche de bodas, ahí fue su primera paliza, la primera de tantas……..luego él lloraba, se arrodillaba ante ella y le pedía disculpas, juraba y perjuraba que jamás volvería a pasar, que no era él, que no sabía lo que le pasaba. María había perdido la cuenta de las veces que había tenido que ir a urgencias, por “una caída en la escalera” , por “resbalar en la bañera”, por mil excusas más para justificar sus costillas rotas, sus brazos rotos y múltiples hematomas en diez años de “feliz matrimonio”, de miles de ramos de flores y joyas pidiendo perdón, de miles de suplicas vanas, de miles de humillaciones y de minar poco a poco su voluntad y su personalidad, hasta convertirla en  un rata huidiza y temerosa. Una lágrima rodó, por su mejilla, una más de tantas, pues a pesar de todo lo había amado tanto….Si no hubiese pasado aquello….

 

MARIA JOSE RIDER

2 comentarios to “Relatos Cortos: CAMINANDO HACIA LA LIBERTAD (I).”

  1. Hola, mirando un poco por esto de los blogs, me he encontrado con el tuyo.
    Me ha gustado tu relato, enhorabuena y adelante, muy bien descrito.

  2. Genial 😉
    Me gusta toparme con buenos relatos. Colaboro en una web de relatos, te invito a subirlo: http://www.topfanfics.com

    Saludos!

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