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11,abril 2008

Relatos Cortos, Azar (I).

Se había levantado con dolor de cabeza. Se hizo una taza de café bien cargado, para ponerse las pilas para soportar a los niños cuando los despertara para ir al cole. Se asomó a la ventana a ver que día hacía, como siempre su mirada se fijó en la fábrica de metales, ocupaba todo el horizonte, se veía de cualquier punto del pueblo, e incluso de la provincia, había quien decía que la antena mayor, se podía ver desde cualquier punto del país. Como siempre le pasaba cuando veía aquella mole de cemento y metal gris, decenas de edificios apiñados, formando un circulo aplanado; sintió un escalofrío que le recorrió toda la columna vertebral.

Hoy estaba nublado, densas nubes negras con extrañas formas, lo cubrían todo, María volvió a sentir un escalofrío. No prestó más atención al asunto, sin pensarlo más y armándose de valor subió a despertar a las bestias para el colegio.

Del colegio volvió tensa y nerviosa, en varias ocasiones su miraba se había desviado a la fábrica de metales, e incluso en una ocasión le había parecido como que una nube, demasiado plana y brillante para ser una nube, se acercaba intencionadamente a la antena mayor. María sonrió, una mente muy activa y una vida muy aburrida.

Ya en casa, se sumergió en la rutina diaria, hacer camas, limpiar, cocinar, y como única compañera la tele. Hablaban del aumento de la población en el planeta, en China se estaba esterilizando a un 100% de las mujeres después de dar a luz, amnistía internacional, había puesto el grito en el cielo, pero si era cierto que la situación era preocupante, según los expertos, en menos de diez años, se terminarían los recursos naturales para mantener a tanta población, eso sin mencionar el estado en que estaba el planeta, la contaminación era cada día mayor, los cambios climáticos causaban desastres naturales a diario a lo largo de todo el planeta, y Estados Unidos seguía emitiendo CO2 sin control, alegando que el tratado decía que hasta el 2050, no debía reducirlo. Superoblación, contaminación y la agonía de un planeta que nos había acogido durante miles y miles de años, es lo que dejábamos de herencia a nuestros hijos. El agua era un lujo, el cambio del clima hacía que cada día lloviese menos, y cuando lo hacía, era de forma torrencial, lo que no contribuía al embalsamiento del agua, y si a traer muchas calamidades. María oía las noticias, sin escucharlas, era la cantinela de todos los días, llevaba años oyendo la misma historia y nunca pasaba nada. Un comentario de la presentadora la distrajo, se habían divisado varios objetos no identificados en varias partes del planeta. María miró el calendario, no era el día de los Santos Inocentes, prestó atención. Al atardecer en cada ciudad del mundo había sido visto una especie de platillo volante, en un principio los gobiernos pensaron que eran un ataque terrorista, por fuerzas mulsumanas, luego esta opción fue perdiendo fuerza, al aparecer los mismos artefactos voladores en todos y cada uno de los países de la Tierra. María recordó la nube, y se rió con ganas, que imaginación.

Según las noticias todo intento de comunicación había sido nulo, se rumoreaba que eran seres de otros planetas, ilusiones ópticas, lo cierto es que cientos de aviones militares sobrevolaban los ovnis, y ponían nerviosos a la población en general. En todas las cadenas solo se hablaba de lo mismo. María pensó que seguro que era algo publicitario de una compañía nueva.

Era ya tarde, debía recoger a los niños del colegio. Como siempre los acompañó a deporte, música e inglés, y ya cuando oscurecía se dirigieron a casa, dando un paseo, aprovechando las buenas temperaturas primaverales. Oscureció de pronto, María alzó la vista instintivamente, solo vio oscuridad, al fijar bien la vista, vio como miles de pequeñas cosas aparecían como de las entrañas de la “oscuridad”. Se quedó mirando embobada, un escalofrío recorrió su cuerpo. Multitud de gente se iba aglomerando en las calles, para ver que es lo que pasaba.

Las naves, se iban aproximando, llegó un momento en que si alzabas la mano, casi podía alcanzarlos, no se oían motores, solo un zumbido. María sintió miedo de pronto, era como un presentimiento, todo el mundo miraba con la boca abierta, todo el mundo estaba expectante. De pronto ráfagas de fuego salieron de los artefactos, cientos de personas cayeron abatidas al suelo, el pánico se apoderó de la masa, todo el mundo intenta huir de forma descontrolada, las naves los seguían y disparaban de forma indiscriminada, no hacían excepciones, lo mismo acribillaban mujeres, hombres, niños o ancianos, todo el que estaba a su alcance caía fulminado.

María se quedó paralizada por el miedo, no sabía como reaccionar, sus hijos estaban cogidos a sus piernas, llorando de espanto, todo a su ardedor era consternación, sangre y muerte. Una sensación de “esto no esta pasando, es un sueño”, se apoderó de ella, intentó despertar, pero ya estaba despierta. Se obligó a pensar. Si huía como los demás sería blanco fácil, debía de pensar, hasta ahora estaba protegida por la arboleda del parque, pero en cuanto la masa de dispersara, esa protección no sería suficiente. Observó que no disparaban a edificios, solo a blancos seguros. Resguardándose de árbol a árbol, se aproximó a un edificio cercano, y entró. Estaba vació, todo el mundo había huido. No se sintió segura, y menos aun sus hijos, fuera se oían los disparos, gritos, llantos y súplicas, un olor ferroso lo envolvía todo, el olor de la sangre, el olor de la muerte.

De de repente todo fue silencio, no oía nada, excepto el zumbido de las naves, María se aproximó a una ventana, para ver que era lo que ocurría. En la calle ya no quedaba nadie, al menos nadie vivo, las naves se aproximaban a los edificios, como si vigilasen su interior….Una nave paró justo frente a ella, la miró directamente, sin reparo, sin humanidad, ni el menor atisbo de piedad, sabía que había sido sentenciada a muerte. Una fuerza interna la obligó a coger a sus hijos y salir de allí, no había cruzado la puerta de salida cuando una bomba estalló en el edificio que acababa de abandonar, los cascotes la hirieron, y el caos volvió a reinar a su alrededor, las naves ahora bombardeaban los edificios ocupados, las calles, la destrucción era total. El agua lo inundaba todo, fuego, sangre y agua, muerte, y horror. Instó a sus hijos a correr, solo tenía un pensamiento, llegar a casa, corrió a través del parque, medio arrastrando a los niños de las manos, evitó los edificios, evitó todo, simplemente cerró los ojos y corrió.

Le sorprendió ver una zona que no había sido atacada, pero no se sintió tranquila, lo sería en breve, lo sabía, corrió ahora con más facilidad, al no tener que saltar sobre cadáveres y restos de edificios. De pronto todo quedó en silencio, alzó la vista y vio como las naves se alejaban, las vio dirigirse a la fábrica, el edificio redondo, que se veía desde cualquier punto. Lejos de sentir alivio, sintió mas pánico, a lo lejos vio las calles partidas en dos, carreteras destruidas, y agua por todos lados, edificios destruidos, y muerte y dolor por todos lados.
Llegó a casa, y lloró, lloró por impotencia. Puso la televisión, en cada localidad del mundo había ocurrido lo mismo, según algunas fuentes, habían leído mensajes de los visitantes, en los que decían que venían a terminar con los problemas de la Tierra, el mayor de ellos la superpoblación, por lo que matarían al azar, hasta que los recursos fuesen suficientes para la existencia de la Tierra. Miles de fábricas habían sido destruidas, y los muertos se contaban por millones y millones. Camiones del ejercito habían invadido las calles y retiraban los cadáveres, los servicios sanitarios, no tenían trabajo, solo había bajas, no heridos.

Localizó a su marido, se sintió más tranquila, pero no lo estaría del todo hasta que no estuviese en casa, con ella. De pronto oyó un ruido que le puso el bello de punta, era un zumbido, se asomó a la ventana, vio como las naves volvían a aproximarse, de hecho, miles de ellas se desplegaban en todas las direcciones, sintió pánico, mucho pánico, llamó a los niños y los abrazó con fuerza. El zumbido era cada vez más fuerte, en la calle no había nadie, todo el mundo estaba guarecido en sus casas. Una de las naves se aproximó a su ventana, a cada una de las ventanas, y escrutó el interior de su vivienda, ella atrajo a los niños hacia ella y se escondieron tras las cortinas. Pasó de largo a la casa del vecino, sintió los disparos, las bombas y el llanto de un bebé, lloró con amargura, pensó en Toni, el niño de su vecina de apenas unos meses, otro disparo y el niño dejó de llorar. Pronto el caos fue total, bombas, disparos, ruidos de derrumbamientos, llantos, gritos, y…. ¿Metralla?

Se atrevió a asomarse, el ejercito, disparaba con tanques a los invasores, varios aviones hacían fuego contra las naves, algunas cayeron, y muchos aviones y tanques, y soldados. Algunos ciudadanos de a pie disparaban sus armas de caza, usaban cóctel molotov, y vio como una masa descontrolada asaltaba la armería. Las fuerzas de seguridad y el ejército hacían lo que podían, pero estaba en desventaja en tecnología y en efectivos. Tras varias horas de lucha, las naves se alejaron. María sabía que volverían.


María José Rider
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11,abril 2008

Emed Tartessus y ALS acuerdan establecer un laboratorio minero

El centro medioambiental dará servicio a las empresas mineras que lo requieran

Emed Tartessus S.L., dueña de la mina de Riotinto, y ALS Laboratory Grup, firma internacional de servicios de laboratorio, van a establecer en dicha localidad un laboratorio medioambiental para dar servicio internacional a todas aquellas empresas de minería que lo requieran. Esta nueva apuesta, que se conocerá como Laboratorio ALS Río Tinto, dará comienzo cuando ALS tome control de las operaciones de las instalaciones de Emed Tartessus en Riotinto, ha informado la compañía minera en un comunicado.

La puesta en marcha del laboratorio está sujeta a la realización de las debidas diligencias y a la obtención de los permisos regulatorios. En cuanto ALS haya conseguido la certificación internacional, las actividades del laboratorio se ampliarán.

El proyecto en España de ALS prevé que en el futuro la actividad requiera la apertura de dos nuevos laboratorios, uno en Sevilla y otro más en Riotinto, fuera de las instalaciones de la mina.

El Consejero Delegado de Emed Tartessus, Anagnostaras-Adams, ha comentado que está “encantado” de que ALS Laboratory Group haya elegido Riotinto como base para su próxima expansión.

“Se van a convertir en una nueva e importante empresa para el pueblo, lo que demuestra que nuestras operaciones mineras planificadas y las relaciones internacionales de Emed Mining pueden contribuir al desarrollo local”, ha precisado.

El Director de Desarrollo de Negocio de ALS Environmental Services, Kent Utterstrom, ha declarado que a expensas de la obtención del consentimiento del regulador, “pretendemos establecer una creciente organización de servicios de laboratorio en Riotinto”.

“Estamos encantados con la posibilidad de reactivar unas instalaciones que, hasta la llegada de Emed Tartessus, habían estado durante años en un punto muerto. Existe una importante demanda de este tipo de servicios de control medioambiental en España y otros países de Europa y de todo el mundo”, ha concluido.

Fuente: H Información