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30,marzo 2008

Ex mineros buscan empleo en Aguas Teñidas y Emed Tartessus

Los trabajadores esperan ser recolocados en la actividad minera · En la actualidad realizan trabajos para la empresa Egmasa y cursos de formación, pero reclaman un puesto estable.

La historia se remonta a septiembre de 2002, momento de la firma del acuerdo marco de aplicación de medidas sociolaborales para la minería metálica de Huelva, que rubricaron las centrales sindicales UGT y CC OO y las administraciones central y autonómica. El documento establecía tres vías de escape para hacer frente a la crisis de la minería que desde mediados de los ochenta azotaba a las cuencas de Huelva a consecuencia de la caída del precio del cobre. Era la época en que en Tharsis los liquidadores ordenaban el cierre de la mina, el rendimiento de Migollas en Almagrera comenzaba a tambalearse y MRT titubeaba entre el Plan Esquila y el Plan Albor. Años después trabajadores y gobiernos se rendían a la evidencia y se sentaban en una mesa para aliviar la pérdida de puestos de trabajo y buscar soluciones al futuro de los mineros.Para ello se crearon planes de actuación. Uno establecía jubilaciones directas y prejubilaciones, otro ayudas sociales y un tercero recolocaciones, inicialmente en labores de restauración medioambiental. En total estaban incluidos más de mil cien trabajadores.Alrededor de setecientos mineros se acogieron sucesivamente al plan de prejubilaciones no sin algún que otro contratiempo. Cada uno ellos recibió su póliza individual de la mano de MRT, Navam-Almagrera, Bolsa de Tharsis, Insersa, Nueva Tharsis y Filón Sur, mientras los sindicatos comenzaron a reclamar medidas de las administraciones para favorecer la diversificación económica de la Cuenca Minera, una cuestión que enfrentó al Gobierno central y a la Junta de Andalucía.Después de la escenificación de las administraciones y agentes sociales que dieron por zanjada la mesa de las medidas sociolaborales al recibir un grupo de mineros los atrasos y las pólizas de las prejubilaciones, otro grupo alzó la voz. Fueron los trabajadores que extinguieron sus contratos para acogerse a las indemnizaciones, grupo al que se denominó de las ‘ayudas sociales’. Tras un encierro en la catedral de La Merced recibieron los fondos de la Junta destinados al autoempleo. Las cantidades se establecían en función de los años trabajados o del proyecto a emprender en solitario.

Salvado el escollo de las prejubilaciones y las ayudas sociales, sólo quedó pendiente de solución la recolocación de un centenar de ex mineros, que aún colea. Un grupo de setenta trabajadores comenzó a beneficiarse al cabo de un tiempo de acciones formativas con la finalidad de posibilitar su contratación en nuevos proyectos empresariales de la comarca minera. Al mismo tiempo, participaron en planes de restauración ambiental como establecía el acuerdo marco. Así, desde entonces los trabajadores recolocables han venido realizando tareas de recuperación a través de la Empresa de Gestión Medioambiental (Egmasa) en lugares como Peña del Hierro, Mina Concepción, San Telmo, Valdelamusa, Filón Centro, peñasco, Morantes y Cueva de la Mora entre otras.

Sin embargo, los ex mineros han denunciado en varias ocasiones el incumplimiento del acuerdo suscrito con la Junta, como ocurrió con los de Riotinto y los cursos becados. Los últimos en hacerlo han sido trabajadores de la antigua compañía minera de Tharsis que reclaman una solución definitiva y estable a su situación laboral. Estos han mostrado últimamente su preocupación, ya que tras varios años del cierre de la mina no han sido recolocados y sólo han venido realizado labores de restauración de zonas mineras degradadas y su adaptación de carácter turístico o de ocio, eso sí, tal y como se había acordado.

Los ex mineros tienen establecido un contrato laboral de doce meses, de los cuales cuatro corresponden a cursos de formación becados. Estos consideran que su futuro laboral está en el aire, ya que hasta el momento no han podido acceder a los puestos de trabajo de proyectos industriales implantados en la zona.

Los trabajadores entienden que la Administración debe abordar en serio su futuro laboral y que tiene que ofrecerles una alternativa de empleo a medio y largo plazo. Es más, llegado el caso también plantean como solución las prejubilaciones teniendo en cuenta que la mayoría de ellos alcanza prácticamente los cincuenta años de edad, por lo que están en condiciones de optar a esta alternativa. Por el momento, los ex mineros cuentan con un contrato laboral con Egmasa hasta el próximo mes de octubre. ¿Después…?

Pero sobre todo consideran que la alternativa pasa por ser recolocados en Aguas Teñidas y en Emed Tartessus, si ésta última reabre la mina de cobre de la extinta MRT. De entrada, la Junta de Andalucía firmó con la mina de Valdelamusa un protocolo para colocar allí algunos de los ex mineros. A tenor de este convenio, treinta trabajadores ya han presentado su solicitud pero se mantienen a la espera de que la empresa realice las labores de selección.

Los ex mineros afirman que no quieren seguir subsidiados por la Administración y aseguran que están capacitados para trabajar en la mina, cuyo yacimiento inauguró en noviembre del pasado año el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. La explotación emplea en la actualidad a unas cien personas, pero la plantilla prevista cuando esté a pleno rendimiento, incluidas las dos plantas de tratamiento de mineral que se está construyendo, será de casi trescientas. El proyecto de Emed Tartessus contempla la creación de cuatrocientos puestos de trabajos. La Administración autonómica debe dar su visto buena a la puesta en marcha.

30,marzo 2008

Las poblaciones pequeñas de Huelva cuentan con mejor salud cardíaca

El avance de un estudio médico comparativo desvela que la obesidad entre la población de Huelva ha pasado del 23% al 32% entre 1988 y 2008.

A principios de la década de los años ochenta un equipo médico denominado Grupo Onuba presentó los resultados de un estudio que analizaba la ‘Prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular en la población adulta de la provincia de Huelva’. Un trabajo, dirigido por el cardiólogo Juan Motero, que alertó a los facultativos sobre la epidemia que auguraban sus estudios: colesterol, sedentarismo y obesidad. El fruto estaba servido: aumento de las enfermedades cardiovasculares en la población de Huelva y provincia hasta el punto de convertirse en una de las principales causas de muerte.El paisaje social que encontró el Grupo Onuba fue una población relativamente joven, formada fundamentalmente por obreros cualificados o especializados y predominio de trabajadores físicos.

En aquella época ya llamaba la atención la alta tasa de sobrepeso y obesidad entre la población mayor de cuarenta años, sobre todo entre la franja de 50-70 años.

Un verdadero quebradero de cabeza para los cardiólogos que no ha hecho más que agravarse con el tiempo al envejecer la población onubense.

Veinte años después, el cardiólogo Juan Motero avanza parte de los resultados de un nuevo estudio, esta vez comparativo, que está desarrollando. Y sus noticias no son precisamente buenas.

“En veinte años la obesidad se ha disparado”, dice, y ya llega a ser un problema “incluso en los niños”, advierte Motero.

Dentro de un maremágnun de datos extrae concreciones peligrosas: en 1988, un 24% de la población onubense mayor de 45 años tenía índices de colesterol en sangre superiores a 240 miligramos por decilitro. Una cifra que subiría hasta el 34% si se toma como base la medida de 200 miligramos. Dos décadas después, el 58% de los ciudadanos supera los índices de colesterol aconsejados. Algo así como circular por la vida a 200 kilómetros por hora sin saberlo aunque aquí en vez de multas o puntos el organismo castiga al infractor con infartos y otras lindezas .

Pero el decorado del riesgo cardíaco no termina aquí. Los datos que maneja su oficina recuerdan que en 1988 el 23% de la población mayor de cuarenta años era obesa, una cifra que hoy llega ya al 32%.

Basta con tirar del album familiar para darse cuenta de los riesgos que corremos. Coja una cinta métrica y mídase la cintura a la altura de los michelines. Si pasa de los 103 centímetros en el caso de ser hombre o de los 89 si es mujer mejor que cambie el sofá por las caminatas y la televisión por el aire libre.

Juan Motero advierte que “la obesidad es madre de muchos padecimientos”.

Pero el cóctel letal ha seguido subiendo en Huelva cuando se barajan los índices que incluyen la presión arterial. Hace veinte años el 27% de los mayores de 18 años la tenía alta, proporción que alcanzaba el 34% entre los de más de cuarenta. Hoy el índice se mantiene en ese nefasto 40% en la cuarentena pero se incrementa hasta el 50-60% entre los cincuenta y los sesenta abriles.

El perfil del paciente que acudía a las consultas de cardiología delata también el envejecimiento de la población de Huelva, que se ha sextuplicado. El 75% era de la capital y el 25% procedía de los pueblos.

Y hace veinte años el 69% de los pacientes vistos en consultas eran hombres y el 31% mujeres. Hoy esa cantidad se ha equiparado. Gran culpa de este peculiar empate lo ha tenido el tabaquismo, una faceta en la que la mujer ha adquirido hábitos negativos, subraya el doctor Motero.

Conforme la mujer se ha incorporado al mercado de trabajo ha ido subiendo su adicción al tabaco. Un hábito que va tocando de lleno hasta la edad del fumador, que ha pasado de los quince o dieciséis años de los años ochenta a los doce de hoy. Las mujeres por debajo de los cuarenta y cinco años no solían tener problemas cardíacos pero “ahora han comenzado a tenerlos a menudo”, concluye el cardiólogo.

Otra de las características que aportará el estudio en marcha son los datos comarcales tanto en hábitos alimenticios como de otra índole aunque ya, explica Juan Motero, “se han acercado mucho las costumbres culinarias entre los pueblos, sobre todos los más habitados”, y los factores de riesgo de contraer una enfermedad cardiovascular son similares, por ejemplo entre la Sierra y la Costa.

A pesar de la dificultad de elaborar una encuesta dietética, hay evidencias claras de malos hábitos alimenticios en las poblaciones onubenses más habitadas.

Juan Motero comenta que las poblaciones pequeñas, hasta de menos de mil habitantes, incluyen a los individuos con menos problemas cardíacos. Se suelen hacer más trabajos físicos y apenas existe la comida basura en la dieta de los lugareños, señala el cardiólogo. Motero opina que “a mayor número de habitantes y superior desarrollo económico existe mayor riesgo de abusos en la mala práctica alimenticia”.

El avance del estudio también señala que a finales de la década de los setenta la dieta mediterránea era la preponderante en los hogares pero ahora el onubense “se ha hecho más carnívoro”, abusa de los lácteos, alimentos precocinados, repostería y bollería industrial. Ante esta mala práxis, Juan Motero aconseja incluir cinco alimentos en el menú diario. Y cita al aceite de oliva como madre de todas las buenas costumbres, ya sea en ensalada o con el pan. No se olvide tampoco de las nueces, los cítricos, incluído el pomelo, el pescado azul, las sardinas, caballa y, por supuesto la fruta. Claro está, todo esto acompañado de una buena caminata o ejercicio físico en su defecto.

Los cardiólogos tienen elaborado un perfil del enfermo cardiovascular: una persona gruesa, sobre unos cincuenta años, fumador, hipertenso, colesterol elevado, tasa de glucemia basal (azúcar) aunque no tenga síntomas. Si se encuentra usted en medio de este dibujo ándese con cuidado pues tiene muchas posibilidades de sufrir un infarto de miocardio aunque no tenga síntomas.

30,marzo 2008

Tapies, José Caballero y Vicente Toti, en Zalamea Centro de Arte

Zalamea Centro de Arte acoge esta muestra hasta el 31 de marzo. Visionado abierto al paseante todo el día.

Como viene siendo habitual desde mediados del pasado año 2007, el arte se muestra al público que pasa por la calle Ruiz Tatay de Zalamea la Real sin necesidad de acceder al interior de la galería ya que, desde un amplio escaparte, se pueden admirar una serie de obras de arte que se van renovando periódicamente.

Las muestras no son comerciales, se exponen por el mero placer de ofrecer un soplo de cultura en la rutina diaria de las personas que pasean por las calles del pueblo.

El pasado mes de febrero estuvo expuesta una selección de los juguetes antiguos de Adriano Gómez, del que se ha hecho un vídeo, además de exponerse en El Campillo junto a un hermoso libro con la historia del juguete en la Cuenca Minera.

Durante el mes de marzo la muestra está compuesta por una veintena de cuadros de los artistas Antoni Tapies, Marcos Toti, José Caballero, Pedro Rodríguez Cruzado, el magnífico pintor de Moguer, así como de Vicente Toti.

Esta galería inaugurada en la primavera de 1992 ha estado cerrada un tiempo y, ahora, ha sido reabierta bajo el nombre de Zalamea Centro de Arte, por hallarse en el centro del pueblo y ser el único foco, o centro estable de exposiciones continuas de arte en sus muy diversas facetas, aunque predominen las artes plásticas.

Durante el próximo mes de abril, coincidiendo con la celebración del 77 aniversario de la República Española, se tiene previsto mostrar al público zalameño y visitantes una nueva exposición, conformada por obras de grandes pintores de la talla de Pablo Picasso, Rafael Alberti, Daniel Vázquez Díaz, así como de otros artistas locales y provinciales.