Por Pastor Cornejo
-.Otra vez el “celular” sonó en casa, y desde la distancia se oye una voz que dice, Sr. Maestrescuela necesito verle….. no, no me pregunte por qué, entre los que estáis aquí y los que se me ajuntan aquí arriba voy a terminar pintando por las paredes y dando varazos en los charcos.
-. Bueno maese Lope, no se sulfure, le noto muy alterado. Esta tarde que me toca ir a ensayar a Valverde me pararé a charlar un poco con vos.
Y efectivamente, por la tarde me encaminé hacia el cortijo de mi amigo Antonio “El Totiste”. Cuando di vista a la recta no vi a nadie …. Y de pronto, con un salto felino y espada montada en la diestra, sale un bulto negro de la higuera y se planta delante del coche… no pude frenar y pasé a través de su espectro con el consiguiente susto por mi parte;…. D. Lope no me haga eso,….
-. Es que quiero acabar de una vez por todas,… y creí que no iba a parar los caballos sin patas de este artefacto; me estoy volviendo majareta y voy a terminar sonao.
-. Venga serénese, que pasa ahora…..
-. Que qué pasa¿ Su merced habrá visto una congregación de gentes que se llama manifestación, que ha habido estos días atrás contra no se qué de recortes…..
-. Bueno eso ahora está a la orden del día.


Dólmenes El Pozuelo
Youtube ZN


Acababa de salir de casa cuando de pronto me dije, caray parece carnaval. Un señor con capa negra sombrero chambergo emplumado, calzas negras y espada al cinto se paseaba frente a la droguería, en otro tiempo de los señores Daniel y Soledad; al verlo sólo pensé que iba disfrazado pero… ¡caray! Pero si es D. Lope.
Subía la media-cuesta del túnel, porque ahora con el progreso se ha quedado convertida en eso, una media-cuesta. Si ya sé que se han quitado muchas curvas innecesarias hoy, pero ¿y más allá no hay unas SEÑORAS curvas (Los antiguos DÓLMENES, EL CRUCE DE EL POZUELO….), bueno vamos a dejar esto y vamos a lo que vamos. Decía que subía la antes mentada media-cuesta y me suena el teléfono; aunque llevaba “el manos libres” me paré por lo extraño que sonaba. Miro el número y efectivamente… era muy extraño… ¡un número de dos cifras! Descolgué, pregunté por quién era y suena una voz desconocida pero muy hueca.

